domingo, 13 de noviembre de 2016

De "Memorias de un gato de buena familia"


Nací con el peso aproximado que suele tener un gato adulto de buena familia (cuatro kilos y medio), aunque mis ojos estaban igual de ciegos que los del resto de los gatos recién nacidos. A pesar de estar abiertos y receptivos, no veía nada más allá de mis bigotes.
El oxígeno empezó a inundar mis pulmones primerizos y expectantes, y comencé a maullar (los bebés humanos maúllan igual que los bebés gatos). Eso no hizo más que corroborar las sospechas de aquellos que auguraban un destino gatuno para mí. A pesar de mi apariencia, casi humana, era distinta al resto de las criaturas. No digo que mejor o peor, simplemente distinta. Mi madre lo sabía y yo también.

Los dos primeros días de vida me resultaron insólitos. Nací en un hospital donde no había gatos, donde no los dejaban entrar; también había un cartel que prohibía la entrada de los perros, así que el desconcierto fue bestial. Sólo escuchaba un ensordecedor ruido de montañas derrumbarse, toneladas de gritos y de risas estruendosas inundando de piedras mi silencio interior.  Demasiados humanos diciendo estupideces, gritando estupideces. Fue entonces cuando mi madre empezó a ronronear y cantar muy bajito para que me calmara. Me habló de Negrito y de Sultán, de Blanquita, de trasto, de Julieta, de Rojales. Me dijo que nos estaban esperando en casa, que no había nada de qué preocuparse.

miércoles, 19 de octubre de 2016

INCIDENCIA MORAL

Quien haya visto a Dios,
que levante la mano
y diga que no es cabra ni conejo,
ni toro ni libélula,
ni hormiga ni caimán;
que atestigüe que es hombre,
que nos aporte pruebas de que existe y es hombre,
de que es justo y es hombre,
y que todo lo hizo como lo haría un hombre;
nunca como lo haría un perro o un lagarto
sino con la conciencia brutal que alberga al hombre
para que sus hijastros se parezcan a Él,
para que no haya dudas
de que el hombre es capaz de crear y matar
con la misma pasión que jura o que maldice.

Quien haya visto a Dios
que levante su mano y diga la verdad:
¿Qué dios resistiría la vergüenza de ser

el artesano de tantos asesinos?


lunes, 23 de marzo de 2015



APUNTES


Adoro las estufas,


el invierno y sus leyes metafísicas,


sus mantas de algodón


y sus extravagancias navideñas.


Me gusta hacer las paces con la vida


-y con mis enemigos-,


apuntar con el dedo a los imbéciles


para no confundirlos con los tontos,


reír a manos llenas


cuando todo parece derrumbarse,


y me gustan los jueves.


En el patio de luces


hay concilio de pájaros.


Me agrada hablar con ellos


de las cosas que importan.


Mi psicoterapeuta


dice que no es tan grave.


plegamos nuestras alas, conversamos,





le sigo la corriente.


Este es un buen lugar para escapar del frío.

sábado, 21 de marzo de 2015

AMANECE

Asómate a la vida sin pensar,
sin ponerle reparos,
sin omitir sus trampas,
sin descifrar sus límites.
Busca el centro, la sima,
aprende a ser aquello que olvidaste.
Solo tú, vida o muerte,
ganándole tres puntos al destino.
También la finitud
tiene su recompensa
en las estanterías
de otro amanecer y de otros nombres.


A Rosa Prat, artista polifacética, capaz de hacer poesía de la mejor con los colores y las sombras.
Gracias por ayudarme a dar los primeros pasitos en esto de los blogs.
Esta vista preliminar es para ti.

VISTA PRELIMINAR

Cumplido está el placer de coincidir,
arrojado a sus sombras y a su vértigo,
profanado, tan sólo,
por el místico aroma de la interrogación.
¿Qué haremos esta tarde
con tanta primavera?


lunes, 25 de febrero de 2013

EL DESVÁN DE LOS PECADOS





EL DESVÁN DE LOS PECADOS

Si la noche desdobla su intención de besarte;
si el cielo te parece una invasión de estrellas calcinadas,
y si la luna llena no tiene rebanadas para tu soledad...
arrójate a la lumbre de la música,
practica el amor propio, y deja que la vida
te lleve a su desván de los pecados.
Allí sabrás qué hacer con la tristeza.

En legítima defensa os confieso que intento darle forma y fondo a este blog. A ver si lo consigo!